Vicio, La Liberación de un Tormento.

El humo se alzaba en toda la habitación rebotando entre las paredes, era cómo si un montón de almas estuvieran bailando, podían observarse los pasos al compás de la orquesta imaginaria que emprendía la odisea musical convirtiendo ese silencio mortuorio en una singular pieza de tango, acompañando de manera excelsa aquella coreografía tan fantástica que podía observar flotando en aquel sucio entorno, donde las luces de color rojo y azul hacían que estos seres cuneiformes tuvieran alegres y coloridas apariencias, no sabía si eran dama y caballero, las almas no tienen género, ni siquiera creo que éstas tuvieran pensamiento propio, solo eran una fuerte bocanada de veneno gaseoso que opté por inhalar y exhalar en un momento de libertinaje total, no pensaban, lo único que hacían era bailar, 1, 2, 3 y 1, 2, 3 podía contar el ritmo que llevaban, rápido, luego lento, rápido, luego lento, formando movimientos tan agraciados, haciéndole la competencia a cualquier pareja profesional.

La alteración de mis sentidos hacía que me sintiera uno con aquellas almas de humo, flotando y bailando de manera singular y ligera sin que alguien perturbara el ejercicio de aquella danza, todo a mí alrededor dejaba de importar mientras me perdía en una psicodelia  casi onírica, había dejado de sonar tango, aquellos seres ahora se movían de una forma más atrevida pero lenta, una guitarra y un bajo hacían su aparición repentina, acompañadas de una batería que tocaba un ritmo suave, resaltando el sonido de los platillos, maracas sonaban con notoriedad en mi extraña fantasía, el fondo ya no era un techo agujereado lleno de luces de neón brillantes, ahora era un fondo negro, en el que las figuras cambiaban al color que quisieran conforme al ritmo de la canción, era algo hermoso, por momentos quise ser humo, y alzarme en el aire para bailar, sin preocuparme de que pasaría después o preguntarme el porqué del antes, transformándome en simples formas, inestables y silenciosas, por un momento quise alzarme e irme flotando, desvanecerme en el aire y conmigo desvanecer a un montón de problemas, ya no cargaría con el peso de mi cuerpo, ni con el de mis inquietudes, sólo seríamos la música y yo, tal vez así sería feliz, suspendido en una existencia inexistente sin estar al tanto de los demás y sin que los demás estuvieran al tanto de mí, sabía que ahora esa era la única forma de irme al cielo, esa noche había aceptado al demonio en mi interior, mis creencias se habían destruido y habían nacido unas nuevas, no le temía más a morir, no me importaba ir al infierno, pues ahora mismo había comenzado un cielo para mí sólo.

Le di un trago increíblemente grande a aquel líquido dorado en frente de mí, y enfoqué mi atención en aquel océano ámbar que se alzaba a lo lejos y se acercaba rápidamente, sumergiéndome en sus aguas, las almas de humo habían dejado de bailar, se habían convertido en delfines, nadando en las aguas que ahora se hacían presentes, la música aún sonaba, ahora más fuerte, más fuerte, más fuerte, “Si yo fuera pez” pensé “Nadaría y nadaría, lejos de mis problemas, mis inquietudes ahora ya no serían más una carga, pues nadaría al fondo de ese océano y ellas se quedarían flotando en la superficie, no necesitaría vestir ni respirar, y siempre estaría maravillado por la inmensidad de mi océano dorado, pez o humo, uno o el otro siempre sería libre, las culpas no recaen en animales, y traspasan a las almas”

Sabía que era posible ser uno de los dos, pero no lo sería jamás atrapado en mi cruda materia, retomé el sentido por unos momentos y observé a mí alrededor, había gente por doquier, tomando, fumando, riendo, llorando, escapando de sus problemas por una noche para abrazarlos de nuevo al día siguiente, pero yo no, no más, no podía permitirme eso, sabía qué hacer, siempre lo supe, pero sólo ahora había reunido el valor para hacerlo, la música sonó más fuerte, pero ya no eran un montón de instrumentos tocando una armonía, ahora eran tambores, violines y trompetas, creando una sinfonía agresiva y catastrófica con un ritmo que podría describir como militar, uniforme y en aumento, observe el balcón enfrente de mí y camine hacia él, abriéndome paso entre la distraída muchedumbre, mientras más me acercaba, la música más fuerte y rápido sonaba, salí del entorno tan contaminado y sentí gotas de agua caer en mi cara, la lluvia me mojaba de a poco mientras yo observaba el cielo grisáceo, me subí en el barandal del balcón, la música sonó, más fuerte, más fuerte, más fuerte, más fuerte, más fuerte más fuerte, más fuerte, más fuerte, más fuert, más fuer, más fue, más fu, más f, má, m, …………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

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